Laura Alonso y los enanitos de jardín

La Mentalista de Gorlero denunció una terrible maniobra del gobierno que habría inaugurado una nueva forma delictiva: la coima por sms para lograr que la oposición no vote sus leyes.

Elsa Alvarez, cómica radical, argumentó ante la comisión investigadora que “no hablé de delitos, hablé de pertubaciones en mi ánimo”.

La diputada evangélica Hotton, explicó ante la misma comisión que fue ella quién llamó a la persona que luego le haría propuestas, para hablarle de un proyecto ¨a favor de la vida humana¨. Aunque finalmente afirmó que en realidad esa persona no le habría hecho propuestas considera que ¨es terrible lo que sucede en el congreso¨.

Adrián Pérez, el más atento de los chihuahuas amaestrados de Carrió lamentó que esta situación los coloque en el ¨lugar de la denuncia, en el cual no queremos estar¨.

Luego de que la Pitonisa Naranja tratara de coimeros a todos los diputados que no votaron como le había aconsejado la Desatanudos, Alfonsín reaccionó diciendo que era ¨una barbaridad¨ aunque luego confesó que habría que ver por qué dos diputados radicales no estaban en sus bancas y terminó ¨ilusionado¨ con la hipotética vuelta al radicalismo de Carrió. Su correligionario Moreau lo acusó de padecer el síndrome de Estocolmo.

Lozano, economista de un partido vecinal preocupado por la minería y el peligro de extinción del mapache plateado, exige que su presupuesto sea el de la Nación.

Pino Solanas, su jefe político, defiende las acusaciones de Carrió argumentando que uno de sus diputados recibió ¨un llamado sospechoso del oficialismo¨ referido a la votación, algo insólito en una democracia.

Graciela Camaño, crítica de la violencia oficialista, le pegó una bofetada a un oficialista. Morales Solá y Pepe Eliaschev escribirán textos importantes al respecto, sobre la decadencia de la república en tiempos de crispación K.

Los enanos de jardín del Grupo Cómico A, políticos avezados que aspiran a dirigir los destinos de la Nación, con gran valentía dejaron que fuera la diputada del PRO, la novata Laura Alonso, quien respondiera por todos con un argumento cínico, casi kirchnerista: “Corrupción refiere al uso de los recursos públicos para beneficio propio, pero negociar obras, negociar el Presupuesto, es política”.

Es la prueba que Carrió tenía razón. Alonso fue sobornada.

La conclusión de Tomás de Burbujas con Detergente: El Congreso era más seguro cuando era una escribanía K. Desde que es un faro de la democracia te presionan por sms y te cagan a cachetazos.