Compromiso Radical

Frente al doloroso fracaso del FOAMA, la cúpula radical exigió a Los-equipos-técnicos que encontrara una idea innovadora, como las que Sanz anunció que debían buscar después de la derrota en Catamarca.

Luego de un serie de focus group, encuestas y power points, y luego de haber estudiado a fondo las expectativas ciudadanas, Los-equipos-técnicos tuvo una iluminación y sintió que al menos esta vez se había ganado la sopa.

La idea innovadora tenía además la ventaja de no depender del kirchnerismo y de sus habituales triquiñuelas. En realidad solo dependía del partido centenario y de la voluntad de ganar las elecciones.

Según todas las encuestas realizadas, los electores le temen menos a votar por radicales que a ser gobernados por ellos. Este temor recurrente sería el verdadero escollo a resolver. De nada servirían entonces el tresocuatrocosismo de Terragno, las crisis institucionales publicitadas en TN por Gil Lapiedra o la eventual candidatura del nieto de Balbín. El enemigo es el miedo del electorado y eso es lo que se debe combatir.

Al ser presentada en el Comité Nacional, la iniciativa fue plebiscitada por las autoridades partidarias que sintieron que esta vez habían encontrado la solución al enigma y generó una inmediata reacción de alegría militante, que desbordó por las calles de la ciudad (ver foto).

La propuesta innovadora se llamaría Compromiso Radical: En caso de victoria, el candidato radical se compromete a no asumir.

De esa manera se eliminaría el mayor obstáculo al triunfo de los radicales, el miedo a que gobiernen, a la vez que se reanudaría con una vieja tradición partidaria, el mandato inconcluso.

Una tradición incluso mejorada a través del mandato nonato.