Luego de escuchar al presidente demócrata Obama declarar que “no podemos quedarnos inmóviles cuando un tirano le dice a su propio pueblo que no tendrá misericordia” y que “el pueblo debe ser protegido, y (…) nuestra coalición está dispuesta a actuar, y a hacerlo con urgencia”, justo antes de pedirle prestado el celular a Dilma para ordenar el inicio de los bombardeos, los teléfonos del Departamento de Estado explotaron. Los monarcas de Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Emiratos Arabes, Jordania, Omán y Marruecos preguntaban inquietos si los B-2 que exportan democracia aire-tierra también los iban a incluir en el recorrido.
Luego de ser tranquilizados por Hillary, que les aclaró que el presidente demócrata Obama había hablado de tirano y no de tiranos, volvieron a sus cortes, haciendo bromas y prometiendo visitarse pronto.
Actualización: ¿Como distinguir un libio bueno de uno malo? Es simple: si está muerto, era malo.