Psicosis

Una de las tantas obsesiones del Coro Estable del Grupo A sostiene que ¨lo que la gente quiere es la unión de la oposición¨. Teniendo en cuenta que cada vez que la gente vota lo hace por una constelación de grupos, alianzas, coaliciones y partidos, la unión de todos los buenos para ganarle a los malos no parece ser una de sus preocupaciones.

Sin embargo, como la Mentalista que sabe lo que quiere Dios o los troskos que saben lo que el pueblo necesita, el Coro Estable sabe lo que la gente en el fondo de su alma está pidiendo, aunque la gente, en el fondo, no lo sepa.

Esa obstinación tiene algo de misión, de llamado divino (o de psicosis, depende si se lo mira desde el confesionario o desde el hospital). Un profeta es un psicótico con éxito, un tipo que logró convencer a su entorno que eso que no existía en realidad existe. Sin éxito, es solo un trastornado al que se lo trata con Risperidona o algún otro químico.

La gente pide la unidad de la oposición, pero vota una constelación de opositores, la gente no quiere más kirchnerismo pero vota a sus candidatos en Catamarca y en las urnas vacías de Chubut, la gente detesta a la presidenta y su imagen no deja de mejorar.

En el 2008, Cobos se sintió Saul de Tarso. La 125 fue su camino de Damasco, vió a Dios y pensó sinceramente que su hora había llegado. Detrás de él se colaron varios nuevos adeptos como Solá el Dubitativo o Lozano el Progre-Progre. La Mentalista, Morales, De Narváez, Vilma Ripoll La Pasionaria y varios más les siguieron los pasos. Era difícil no ver lo que veían, alcanzaba con leer los diarios, mirar la televisión o cenar con amigos. La gente quería que se fuera Cristina.

Tres años más tarde siguen aferrados a aquellas imágenes pero, a diferencia de Saul de Tarso, no tuvieron éxito.

La Organización mundial de la Salud, en su Clasificación Internacional de Enfermedades, la CIE-10, distingue treinta cuadros pertenecientes a la psicosis. El Coro Estable sería uno de ellos.