Al parecer quienes bregan por terminar con el terrible régimen del bipartidismo, responsable de todas las calamidades que asolaron nuestro país desde la epidemia de fiebre amarilla hasta los telemarketers, tienen un nuevo socio en la batalla. Con un poco más de suerte y algo más de convicción, el radicalismo debería estar en condiciones de terminar con el bipartidismo, desapareciendo como fuerza política y transformando al peronismo en Partido Único.
El amigo Sergio afirma en un muy buen comentario a un post anterior ¨(…) y prefiero más una alternancia a la española, que las épocas del PRI mexicano¨.
Pocos partidos tienen una imagen más deplorable que la del PRI mexicano. Sin embargo el Partido Revolucionario Institucional , además de ser un maravilloso oxímoron, fue el partido conservador más inteligente de America Latina. Logró desactivar por completo a los militares como corporación política y evitó la personalización del poder (el caudillismo no nos asusta, a nosotros ultrakirchneristas a sueldo, pero solía asustar a la gente civilizada). Cada nuevo candidato contaba con un solo período presidencial para brillar antes de ser condenado por su delfín al escarnio público, a la invisibilidad política y a una confortable embajada.
Es sin duda un sistema atroz en lo absoluto, pero comparado a los regímenes de Videla, Stroessner, Pinochet o Don Porfirio Díaz, tiene grandes ventajas.
De cualquier modo, volviendo al comentario del amigo Sergio, yo también preferiría el bipartidismo aunque en el fondo, si solo subsistiera el peronismo (cosa que veo poco probable ya que la fuerza de la UCR no radica en el carisma de Sanz, en la aguda mirada de Morales o en la cara de Giudici sino en el sinfín de comités que, llueve o truene, siguen funcionando en toda la república), también lo tendríamos. Salvo que al interior del partido.
En qué diferiría un país en el que disputan el electorado un Massa contra un Rossi, un Duhalde contra una Garré, un Rico contra un Abal Medina de aquel otro en donde Obama lo disputa a McCain. ¿Existen diferencias tan abismales entre el hawaiano y el ex-combatiente o entre el Partido Demócrata y el Republicano?
Hago esta pregunta con la esperanza de que los lectores de la MAK pueden armar una respuesta inteligente, profunda, pertinente y divertida para brillar en las cenas con amigos.
El General, un gran documental de Natalia Almada sobre su bisabuelo, Plutarco Elías Calles, fundador del PRI.