Filantropía, Noble Tiranía.

El gran William “Bill” Gates (Guillermo “Memo” Puertas como se lo conoce en los países hispano parlantes) nos recomienda, desde su natural pulpito del G20, no olvidarnos de los países pobres. (Ver Nota)

Todos suspiramos agradecidos al ver que un tipo que podría estar rompiendo la noche en Mau Mau, consumiendo vino de marca (y quien sabe que otros lujos mas) en cambio milite activamente por los países mas pobres del mundo, aunque lo haga con la efectividad de esos carteles en la vía publica que nos advierten “La droga es Mala para la Salud”. Quien sabe, quizás alguno de los estadistas asistentes al G20, al escuchar al convincente Bill, haya salido corriendo para reasignar alguna partida del presupuesto de defensa del 2012 hacia la asistencia a países africanos. De algún modo el destino es el mismo, porque probablemente los países que necesitan ayuda para salir de la pobreza fuesen los mismos a los que iban destinados los misiles y bombas del presupuesto de defensa (el cambio no debería ser entonces muy difícil).

Como llegó la filantropía a obtener un lugar de prestigio tal que un  filantro-gigallonario como Bill Gates comparta el pulpito con los estadistas mas renombrados del planeta? Como es que llegamos a prestarle atención cuando opina sobre el rumbo a seguir para cambiar el mundo, en especial para cambiar aquellas facetas del mundo que han hecho de él la persona inmensamente adinerada que es?

El gran Bill, como tantos otros hoy mas famosos que la madre Teresa, ha construido su fortuna a base de puro merito personal. Una extraordinaria capacidad para crear plusvalía que implica talento para vender sus productos mas caro de lo que les cuesta, desactivar  oportunidades para potenciales competidores, desestimular la aparición de opciones a sus productos, cerrar mercados, crear ventajas competitivas para sí que le permitan competir con ventaja por la elección del consumidor, enhebrar una larga sucesión de transacciones ventajosas para sí y muchos etcéteras mas que suenan mal pero son talentos muy bien remunerados en los países capitalistas modernos, y es correcto que así sea.

Pero sostener que un hombre con estos talentos tendrá, como consecuencia inevitable, capacidad y visión para hacer exactamente lo contrario, construir equidad, igualar las oportunidades, fomentar el acceso a millones a los productos hoy exclusivos, etc. es parte de las tantas afirmaciones mágicas de la Filosofía del Empresariado. Filosofía que ha instalado, a fuerza de darla por natural, la consigna:

“Quien es bueno en los negocios, es bueno en todo el resto”.  

Pero esta Filosofía del Empresariado ha instalado otra ley aun mas sorprendente, la que sostiene que las acciones filantrópicas son fatalmente buenas para la comunidad. La Filantropía, a través de su División Armada de Fundaciones (DAF en las siglas utilizadas por las FFAA) se ha instalado como la alternativa Beata a nuestro viejo estado nación, naturalmente maligno.

“Las fundaciones devuelven a la comunidad lo que los ricos han ganado. Recibámoslo con agradecimiento”. 

Durante décadas en la MAK nos preguntábamos porqué era bueno para la sociedad que señores como Bill Gates o Warren Buffet, con innegable talento para hacerse ricos, dispongan de obscenas sumas de dinero para gastar a discreción. Porqué Buffet o Gates harían uso de ese dinero en mejor forma para el bienestar de su comunidad que el propio estado? El tema, aunque interesante, tenía una trascendencia temporalmente limitada porque en algunas pocas décadas o, en caso de Warren, alguna centuria, el pobre Buffet ya no regiría sobre esa vía Láctea de monedas y con la ayuda de sus hijos y los hijos de sus hijos, ésta implosionaría en miles de pequeñas galaxias o minusculos sistemas solares. Y en menos de un Kalpa, o dos, no quedarian rastros de eso que alguna vez fue llamado Fortuna.
No hay como los hijos para transformar los panes en migas y ni hablar si los asiste un diligente fisco con alguna debilidad por la redistribución.

Hoy ese limite ya no existe. Las Fundaciones Filantrópicas han venido a subsanarlo.
Día a día, nuevos Mega Ricos del planeta se jactan públicamente de desheredar a sus hijos biológicos, no para tributar altos impuestos a la herencia, sino para entregar su patrimonio, esos verdaderos hijos, a Giga-Fundaciones que lo mantendrán lejos de las amenazas fiscales y de la erosión genética.
Estas Filio-Fundaciones, además, les garantizaran que sus fortunas seguirán siendo administradas bajo su misma filosofía, sin los cambios de rumbo que le suelen imponer los hijos a los legados de sus padres.
Logran así controlar su fortuna mas allá del mas allá.

Y así como la nobleza de antaño acrecentaba su patrimonio con casamientos por interés, hoy esta nueva nobleza financiera une su patrimonio compartiendo ya no la cama sino la cripta. Se crean Fundaciones grupales, donde irán a parar varias Giga Fortunas, que acrecentaran la concentración global, multiplicaran su poder de fuego y aunaran su criterio de acción.
Así un grupo selecto de padres preocupados por sus filio-fortunas evitan los factores de erosión natural a la concentración, que son el fisco y la genética, y dejan todo en manos de tutores profesionales que la administraran según la lógica de sus creadores.
El eterno sueño de la inmortalidad: el cuerpo desaparece pero el alma perdura. En este caso, la fortuna.

Hasta aquí, nada mas que una buena idea, con excelente marketing, para resolver una vieja necesidad de ricos y famosos. Nada que no hayamos visto antes, como cuando el cartel de Cali produjo su serie de extra pureza y la bautizó “Pura” o cuando Patek-Phillippe creo su modelo de reloj en diamante que no da la hora.

Pero siendo este un blog que aprecia el humor y daría la vida por una buena frase (la vida de otro, claro) no podemos dejar de destacar la fina gracia de todo esto. El gran Warren Buffet, un genio de las frases ingeniosas, debe haber estado detrás de la elección del nombre de la Fundación de Fundaciones que unirá los restos oseos y aureos de Buffet y Gates: “The Giving Pledge” o “La Promesa de Dar”. Quienes recibieron en vida mas de lo que dieron, nos prometen que juntaran sus dineros, que les negaron a sus herederos naturales y a sus fiscos, para comenzar a dar apenas mueran.

Aplausos desde la MAK a la broma del 2011, The Giving Pledge y al gran Warren, sin duda alguien que mereceria ser uno de nosotros.