
Una de las pocas certezas sobre el oficialismo que comparten tanto los opositores como los ultrakirchneristas (como bien nos enseñan los medios, no existen kirchneristas a secas) es su propensión casi patológica a dispararse tiros en el pie. Incluso nosotros hemos hablado de esa obstinación cuando desarrollamos el famoso paradigma Marmikok.
Algunos saludamos sus iniciativas políticas, otros padecen su estilo crispado, su falta de consenso o demás vapores pero todos acordamos las recurrentes torpezas del gobierno.
Creo que esa certeza es uno de los pocos éxitos de la oposición. Habernos convencido incluso a quienes apoyamos al gobierno que no logra evitar errores de novato.
La realidad es un poco diferente si tomamos la precaución de analizar la mayor parte de esos tiros en el pie. La lista es enorme. Elbosnio mencionó durante la cena de la MAK la negativa de Néstor de recibir a vaya uno a saber que princesa de Holanda. En su momento fue terrible ya que demostraba nuestra irremediable caída del mundo. Hoy no recordamos de qué país se trataba.
La famosa valija de EEUU fue otro momento glorioso. Nos inventábamos enemigos, el tono de Timerman no era el correcto, Cristina debería haber actuado de otra manera. Hoy ya no la recuerda ni el marine que estuvo sentado arriba empollándola durante días.
Las condiciones poco serias y las formas patoteriles con las que se encaró la negociación de la deuda harían que el mundo rechazara nuestras condiciones, como sabiamente vaticinó Lopez Murphy.
Los sueños ligeros de Diana Conti, una tercera línea del oficialismo, se transformaron en un proyecto de reforma constitucional o incluso de dictadura polpotiana prolongada, como creo nos previno el doctor Monner Sans, especialista en nimiedades.
La piña de D´Elía demostró la violencia intrínseca del oficialismo. La piña de Camaño, también.
La opinión del director de la Biblioteca Nacional sobre un gran escritor peruano se transformó en la antesala del fusilamiento masivo de opositores, por suerte frenado por la intervención oportuna de las fuerzas vivas.
El artículo penoso de un cantante que apoya al gobierno se transformó en una declaración de principios del gobierno, mientras que los artículos penosos de periodistas o escritores opositores solo involucran a ellos mismos o, más generosamente, es lo que piensa la gente.
Si Cristina no felicita al ganador es un error que se debería evitar para no darle argumentos a los opositores. Si Cristina felicita al ganador, es una clara muestra de debilidad y casi de fin de ciclo.
Después de 8 años de gobierno y luego de llevar adelante iniciativas relevantes con las que ni Altamira soñó alguna vez (al menos antes de hacerse el lifting), las críticas al gobierno pasan por hechos no solo menores sino, y sobre todo, imposibles de evitar. No hay manera de eludir las metidas de pata de terceras líneas en un contexto de enfrentamiento como el que han generado justamente esas iniciativas.
Creer que Clarín no va a encontrar el comentario, la frase editada, la foto comprometedora o, como con Ocaña, el recuerdo súbito, es desconocer su enorme talento para hacerlo.
La única manera de evitar los tiros en el pie es frenar ese contexto de enfrentamiento (como ya lo mencionamos, si el gobierno hubiera entregado Telecom a Clarín y hubiera cajoneado la ley de medios como hicieron todos sus predecesores, para Morales Solá, Cristina sería Indira Gandhi). Y no confrontar es olvidarse de la nueva ley de bancos, de la despenalización del aborto, de modificar nuestra reaccionaria burocracia judicial, de la reforma impositiva…
Por eso, porque se que de los tiros en el pie se vuelve pero del disciplinamiento frente a las corporaciones no (como lo demostró el gran Raúl luego de intentar enfrentarlas y lo demuestra Ricardito Corazón de Ratón sin haberlo intentado), es que pido que el gobierno no intente evitarlos y se dedique a lo que mejor sabe: Confrontar para avanzar sin preocuparse por las tensiones, ya que como escribió el gran Mocca, de eso trata la hegemonía, de contener en unidad la diversidad y hasta la contradicción.
Nota: En la imagen vemos a elbosnio recuperándose de su tiro en el pie luego de haber comparado la apropiación ilegal con el secuestro y la violación, (lo que generó una gran incomodidad entre las amigas de mi tía Chola) mientras es consolado por Diana Conti y algunos miembros de la Cámpora en uniforme de fajina.