La crítica hacia el oficialismo que logra unificar a todo el Coro Estable es la que señala los pésimos modales del kirchnerismo. Su violencia verbal y su falta de respeto hacia quienes piensan distinto impedirían que la Argentina transite la senda del crecimiento y del consenso necesarios para que de acá al martes podamos ser Finlandia.
Aquellos que están a favor de la AUH y aquellos que están en contra, quienes votaron el matrimonio gay y quienes lloraron sobre su escapulario al verlo reglamentado, quienes exigen gravar las rentas financieras y quienes buscan al contrario eliminar el impuesto a las ganancias se reúnen para temblar juntos frente a cada exabrupto oficial, como seminaristas frente a un afiche de Moria.
Sobre esa terrible patología del Ejecutivo que tanto deploramos, ya que nosotros al igual que Horacito valoramos la buena educación de nuestros gobernantes, leemos a Paul Krugman, responsable del Frente para la Victoria de Princeton:
¨(…) El presidente Barack Obama hizo mal en llamar cruel disparate a un cruel disparate (el presupuesto presentado por la oposición); lastimó los sentimientos de los republicanos, ¿y cómo podemos llegar a un acuerdo cuando los republicanos se sienten insultados? Lo que necesitamos es acercamiento personal. ¡Almorcemos juntos!
Lo fácil, y perfectamente justo, es hablar de hipocresía. ¿Dónde estaban todos estos exhortos de urbanismo cuando los republicanos denunciaban a Obama como socialista, acusándolo de crear paneles de muerte, etc.? (…) Más allá de eso, ¿estamos tratando con niños? ¿Uno de nuestros dos principales partidos políticos es dirigido por gente tan inmadura que se negará a hacer lo que el país necesita porque el presidente no los ha tratado bien?¨
Cuanta violencia.
Para pensar.
