Market Friendly

A principios de los ´70, el Banco Mundial tenía clasificado al ¨milagro japonés¨ dentro de lo que se podía llamar ¨intervencionismo estatal¨ pero seguía resguardando el incipiente ¨milagro coreano¨ como la obra de la iniciativa privada, dejada a su libre juego por un Estado eficaz y mínimo. Parece que en ese momento Japón, para demostrar que la visión estaba equivocada, financió un millonario estudio de campo sobre la industrialización coreana.

Por supuesto el estudio probó que no había iniciativa privada alguna sino un Estado avasallador (tanto que su presidente prescindió de ser elegido por el pueblo hasta hace 20 años) que usó fondos norteamericanos (de reconstrucción, de la guerra de Corea, de la guerra de Vietnam, de los conflictos con el Norte…) y su propio ahorro, sustituyó importaciones, subvencionó alimentos, amenazó industriales, mejicaneó teconogía (ay, la seguridad jurídica) y no solo jamás creyó en las virtudes de ningún mercado sino que por el contrario aplicó planes quinquenales como hacía el Tirano cuando todavía no era prófugo.

El General Presidente a través de una oficina de Planificación con una discrecionalidad aún mayor que la del montonero De Vido, elegía los conglomerados de industrias que recibirían ayudas del Estado (con frecuencia préstamos a tasas negativas) y definía lo que debían exportar.

El Banco Mundial, que conocía por supuesto esa realidad ya que había tratado de disuadir a Corea de generar su propia industria a través de la sustitución de importaciones, tuvo que reconocer públicamente que tal vez no era la iniciativa privada la que había logrado ese resultado pero desarrolló una nueva categoría para Corea: ¨market friendly¨.

El market friendly aplicado a Corea es como el gay friendly aplicado a diputado Olmedo.

Sobre el tema recomiendo leer la entrevista a Jorge Katz, economista díscolo que me desasnó sobre el milagro coreano:

¨Si Japón en los años ’40 hubiera seguido el Consenso de Washington, hoy no estaría fabricando los mejores autos y motos del mundo.¨

¨Ante estos evidentes éxitos de las políticas de promoción por parte del Estado, el Banco Mundial inventó la terminología “intervenciones market friendly”. Tal cosa en la teoría ortodoxa no existe. Sucede que una vez que se verifican los éxitos, se las llama market-friendly; la lógica es contrafáctica, no tiene sentido.¨