La República de los Técnicos

Una de las críticas recurrentes de la oposición señala la falta de los-equipos-técnicos en el gobierno.

El kirchnerismo sería un movimiento primario, explosivo, de dial grueso, desprovisto de la sutileza técnica que requiere la difícil tarea de gobernar. Incluso quienes apoyan tibiamente al gobierno comparten esta visión de las cosas. Sin los-equipos-técnicos no hay seriedad posible y así nos va.

Es por eso que el Grupo A, que no suele descollar por sus ideas o sus propuestas, dedica gran parte de su generoso tiempo de antena en publicitar sus propios los-equipos-técnicos. Duhalde y Terragno insisten en buscar esas 3 o 4 cosas que nos convertirán en Finlandia y prometen definirlas una vez que los-equipos-técnicos se reúnan. Incluso Solanas, líder de un partido vecinal preocupado por la minería, consideró importante informarle al mundo que junto a Stolbizer han conformado équipos técnicos comunes para impulsar una alternativa con bases programáticas.

Los candidatos del Grupo A están convencidos que así como en una negociación ¨el que menciona la primera cifra pierde¨, en la discusión política actual ¨el que da su opinión primero, pierde¨. De ahí la ventaja de contar con una instancia superior, tan vaporosa como ubicua, que le permita eludir la fastidiosa tarea de tomar partido. Si algún cómico de TN le pregunta al candidato opositor si está a favor de la pena de muerte para los vendedores de chipá o los trapitos, el candidato podrá responder que los-equipos-técnicos están trabajando en una propuesta integral para una agenda de seguridad ciudadana, que incluya todos los temas que preocupan a los vecinos. Es una respuesta que suena a estadista.

Lo extraño es que aún quienes no se benefician con esa ventaja sigan sobrevalorando a los-equipos-técnicos que, en el mejor de los casos, participan solo de la última milla de una iniciativa política.

Sin la decisión (primaria, explosiva, de dial grueso) de CFK de estatizar las AFJP o lanzar la AUH, el gran trabajo de Diego Bossio sería inútil. Sin un presidente con cuadernito de almacenero, que lo llamaba cada mañana para verificar reservas y vencimientos, las eventuales habilidades de Redrado no hubieran servido de mucho y sin un presidente primario, explosivo y de dial grueso, la seriedad del equipo técnico de Lavagna no hubiera alcanzado para lograr una negociación de la deuda exitosa.

Cada vez que veo a la oposición delegar decisiones en los-equipos-técnicos, recuerdo cualquiera de estas iniciativas, primarias, explosivas, de dial grueso y agradezco que este gobierno de energúmenos no padezca esa misma adicción.